La nueva planta de producción de combustibles renovables, que ha requerido una inversión de 130 millones de euros, podrá generar 200.000 toneladas anuales a partir de aceite de cocina usado y desechos de la industria agroalimentaria.
Este proyecto permitirá reducir la emisión de 700.000 toneladas de CO₂ al año, teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del producto. La iniciativa representa un paso significativo hacia la sostenibilidad y la economía circular en el sector energético.