La inversión en robótica alcanzó un máximo histórico en 2025, con un total de 40.700 millones de dólares. El informe de Capgemini destaca que el 79% de las empresas ya está utilizando robots que poseen capacidades de percepción, razonamiento y acción en entornos físicos. Esta tendencia se acompaña de una notable caída en los costos de los humanoides, que han disminuido en un 30% en la última década.
Recientemente, el McKinsey Global Institute publicó un estudio titulado "Agents, robots, and us", que investiga el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo en diez países europeos, incluida España. El análisis revela que el 82% del valor económico que la automatización puede generar en Europa antes de 2030 provendrá de agentes de IA, en lugar de robots físicos. En el sector manufacturero, el 71% del valor proyectado se asocia más con sistemas de IA que optimizan procesos como la planificación y la gestión de la cadena de suministro.
Este cambio en la dinámica laboral sugiere que la automatización no se limita a la sustitución de trabajadores por máquinas, sino que se enfoca en la mejora de la eficiencia mediante la inteligencia artificial, transformando así la naturaleza del trabajo cognitivo.