Los elevados precios de diésel y gasolina están impulsando a los conductores a modificar sus hábitos de conducción para reducir gastos. La Comisión Europea ha solicitado a los países miembros que se preparen ante una posible crisis energética, especialmente debido a la prolongación del conflicto en Irán, que podría afectar el suministro de petróleo.
Entre las recomendaciones para ahorrar combustible, se sugiere disminuir la velocidad media de conducción. Por ejemplo, reducir la velocidad de 120 km/h a 100 km/h podría generar un ahorro de entre el 15% y el 20% en el consumo, lo que se traduce en un gasto de 75 euros en lugar de 90 euros por depósito. Además, se aconseja utilizar marchas largas, incluso en entornos urbanos, para optimizar el rendimiento del motor y minimizar el consumo de carburante.
Bruselas también ha instado a fomentar medidas de ahorro en la demanda de combustible, siguiendo el plan de la Agencia Internacional de la Energía para reducir el consumo de petróleo. Con el objetivo de mitigar el impacto de los precios elevados y la reciente subida del IVA, estas estrategias se convierten en herramientas clave para los conductores en la Unión Europea.