El precio del petróleo ha alcanzado niveles críticos, cerrando por encima de 103 dólares el barril, lo que marca un incremento del 2,67% en una de las semanas más volátiles en años. Esta situación es consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del tráfico de petróleo mundial. El nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, ha declarado que mantendrá esta estrategia como una de sus principales armas en el conflicto.
Inversores y economías están particularmente atentos a las repercusiones de este cierre, mientras un informe de Goldman Sachs sugiere que el crudo podría alcanzar un precio récord de 147 dólares en los próximos 120 días. A pesar de la liberación de 400 millones de barriles de las reservas estratégicas por parte de los 32 países fundadores de la AIE, se cuestiona si esta medida será suficiente para contrarrestar la pérdida estimada de 10 millones de barriles diarios.
En Europa, aunque hay espacio para mitigar el impacto de la inflación, las perspectivas económicas se ven afectadas. En España, se anticipa que la guerra en Irán provocará un aumento de la inflación, que podría llegar al 3,6% en marzo y superar el 4% en abril y mayo, según la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha advertido sobre la necesidad de prepararse para un posible gran shock económico debido a este conflicto.