El Gobierno español está en conversaciones con diversas empresas del sector automovilístico, como Seat y Ford, para evaluar sus capacidades industriales en relación con los futuros programas de modernización militar. Este interés surge en un contexto donde se prevé movilizar 34.000 millones de euros en contratos relacionados con la defensa en los próximos años.
Las automovilísticas, cuyas plantas podrían adaptarse para la producción de materiales de defensa, están siendo consideradas en una estrategia más amplia que busca aprovechar el crecimiento del sector de defensa. En particular, Ficosa ha creado recientemente una filial dedicada a la defensa, mientras que el sector automotriz europeo enfrenta desafíos significativos, incluida la competencia de China y una caída en la rentabilidad.
Las empresas de defensa como Indra, Airbus, EM&E y Navantia dominan actualmente el 90% de los contratos en este ámbito en España para 2025. La situación es especialmente crítica para la planta de Ford en Almussafes, que opera con baja capacidad, fabricando solo el modelo Kuga.