En el primer trimestre, la empresa ha reportado un aumento en sus ingresos, aunque el mercado ha reaccionado negativamente a su cambio de enfoque hacia la “IA agéntica”. Además, la compañía está llevando a cabo una reestructuración que podría costar hasta 150 millones de euros.
A pesar de los resultados positivos en términos de ingresos, la incertidumbre sobre la nueva dirección y los costes asociados ha generado desconfianza entre los inversores. Este giro estratégico se produce en un contexto donde la adopción de la inteligencia artificial está en auge, pero también implica riesgos considerables para la estabilidad financiera de la firma.