El Cupra Raval, el primer vehículo eléctrico completamente fabricado en España, se convierte en un elemento crucial para la firma en su relación financiera con Bruselas y Volkswagen. Este lanzamiento no es solo un nuevo modelo, sino parte de un plan de rescate necesario para mejorar la situación económica de la marca.
En 2025, Cupra reportó un beneficio operativo de solo 1 millón de euros y márgenes negativos del 0,6%. La imposición de aranceles de 250 millones de euros por parte de la Unión Europea al Cupra Tavascan complicó aún más su situación financiera, mientras que las inversiones en la planta de Martorell suman miles de millones.
El Grupo Volkswagen ha destinado 10.000 millones de euros para fabricar eléctricos en España, de los cuales 3.000 millones se invertirán en Martorell. Este centro tiene capacidad para ensamblar hasta 300.000 unidades al año de su nueva familia de eléctricos, incluyendo el Raval y otros modelos de Skoda y Audi.
La compañía tiene como objetivo vender 40.000 unidades del Raval en 2026, un paso esencial para que los vehículos electrificados representen el 25% de su total, lo que les permitirá evitar multas por emisiones de CO2. Además, se espera que alcancen un margen operativo del 6% para 2030, un objetivo ambicioso dado su historial.