El informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) destaca un notable incremento en las incapacidades temporales en España, sin embargo, los autónomos no se benefician de este aumento. En el año 2025, solo 28.455 trabajadores autónomos solicitaron una baja, frente a casi 592.000 asalariados que lo hicieron. La diferencia en la incidencia de bajas es significativa, siendo de 10,06 autónomos por cada 1.000, comparado con 37,92 asalariados por cada 1.000. Esto indica que la tasa de bajas entre autónomos es casi cuatro veces menor que la de los trabajadores por cuenta ajena.
A lo largo de los años, la tendencia para los autónomos ha sido a la baja, pasando de 10,68 por cada 1.000 en 2023 a 10,54 en 2024 y finalmente 10,06 en diciembre de 2025. En contraste, la incidencia de bajas en asalariados ha aumentado considerablemente, de 19,22 por cada 1.000 en 2019 a casi 38 en 2025.
La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) señala que el elevado coste de tomar una baja es una de las razones por las cuales los autónomos evitan este recurso. Durante los primeros tres días de incapacidad no se recibe compensación económica, y los días posteriores solo se percibe un porcentaje reducido de la base reguladora, lo que resulta en una pérdida directa de ingresos que puede ser devastadora para aquellos sin empleados a su cargo.