El crecimiento del nivel de vida en España se verá reducido en 0,7 puntos porcentuales anualmente hasta 2050, según un informe del Instituto Santalucía. Este cambio se debe al envejecimiento de la población, donde el aumento de jubilados y la baja natalidad transformarán el dividendo demográfico, hasta ahora un motor del PIB per cápita, en un obstáculo para el desarrollo económico.
El informe, titulado "Demografía y productividad", señala que para evitar un estancamiento prolongado, España deberá aumentar en 1,4 puntos la tasa de crecimiento de la productividad. Esto requerirá mantener constantes las horas trabajadas, un desafío significativo dado que la productividad por puesto de trabajo ha fluctuado recientemente entre descensos del 0,7% y aumentos del 1,1% interanual.
Entre las estrategias sugeridas para enfrentar estos retos se incluyen la inmigración, la gestión del talento intergeneracional y la jubilación flexible. Sin estas medidas, España podría enfrentar dificultades para mantener la renta media por habitante en los niveles de las décadas de 1980 a 2000.