Con un crecimiento proyectado del 3,1% para 2025, España se ha consolidado como la locomotora económica de la Unión Europea, según el Fondo Monetario Internacional. La tasa de desempleo ha disminuido notablemente, pasando del 13,7% en el cuarto trimestre de 2019 al 10,6% en 2024, mientras que la cifra de cotizantes a la Seguridad Social ha superado los 21 millones.
El 14 de marzo de 2020, el Gobierno español declaró el estado de alarma debido al covid-19, lo que llevó a un confinamiento total y alteró drásticamente la vida cotidiana. El impacto de la pandemia no solo afectó a la economía, sino que también transformó las dinámicas laborales y sociales, favoreciendo el auge del teletrabajo. Antes de la crisis, solo un 8% de la fuerza laboral trabajaba de forma remota, cifra que ha cambiado en los últimos años.
A pesar de los avances, el PIB per cápita todavía muestra un crecimiento mínimo de solo 0,1% desde 2019, según datos de Eurostat, lo que indica que la recuperación no ha sido uniforme. La inflación de costes, atribuida a la interrupción en el suministro de bienes y servicios, sigue siendo un desafío significativo en la economía española.