La producción del Mac mini de Apple se trasladará a Houston a finales de este año, en una planta gestionada por Foxconn. Este movimiento, aunque representa menos del 1% de las ventas totales de la empresa, simboliza un retorno a la fabricación en suelo estadounidense, en un contexto donde la fabricación local está volviendo a ser un tema central en el debate industrial.
La instalación en el norte de Houston no es nueva para Apple, ya que allí Foxconn ya ensambla servidores avanzados de inteligencia artificial. El complejo contará con dos edificios, uno para operaciones de servidores y otro que se convertirá en un espacio de 220.000 pies cuadrados destinado a la producción del Mac mini.
Tim Cook, CEO de Apple, destacó el compromiso de la empresa con la fabricación en Estados Unidos y la expansión de su presencia en Texas. Este anuncio se enmarca en la promesa de la compañía de invertir 600.000 millones de dólares en el país en los próximos cuatro años, tras las presiones del gobierno.