El coste medio de crear empleo en España ha alcanzado los 3.256 euros mensuales por trabajador, un incremento que impacta en los márgenes de las empresas. Según un informe de la Fundación Civismo, los costes no salariales ascienden a 840 euros, aumentando a un ritmo más rápido que los salarios, lo que deteriora la competitividad empresarial.
La cuña fiscal del empleo en el país se sitúa en 40,6%, notablemente superior a la media de la OCDE, que es del 34,9%. Este informe destaca que España tiene una de las mayores cargas fiscales sobre el empleo, donde el 58% de esta cuña proviene de las cotizaciones empresariales.
A pesar de una presión fiscal que ronda el 38% del PIB, similar a la de naciones como Francia o Bélgica, España presenta una renta per cápita un 13% inferior a la media europea. Este desajuste genera un esfuerzo fiscal desproporcionado tanto para empresas como para trabajadores.