El Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, ha propuesto a la Comisión Europea que se elimine el cambio de hora, sugiriendo que octubre de 2026 podría ser la última vez que se ajuste el reloj. Esta medida responde a la creciente evidencia de que el cambio horario no genera un ahorro significativo en el consumo energético y afecta negativamente a los ritmos biológicos de las personas.
Desde su implementación en 1918, inicialmente como respuesta a la escasez de carbón durante la Primera Guerra Mundial, el cambio de hora ha sido una práctica habitual en España. Sin embargo, estudios recientes indican que ya no se justifica, ya que la eficiencia que se buscaba ha quedado obsoleta. La Sociedad Española de Sueño apoya esta propuesta, señalando que las alteraciones en el ciclo de sueño pueden ser perjudiciales para la salud.
Este debate se intensifica en un contexto donde la mayoría de la población se muestra contraria a mantener esta práctica, lo que lleva a cuestionar la necesidad de seguir con esta tradición que, si bien fue útil en el pasado, no parece tener relevancia en la actualidad.