Stellantis ha sufrido una caída del 25% en su valor bursátil tras el anuncio de cargas excepcionales por un importe de 22.200 millones de euros. Este movimiento estratégico ha llevado a la empresa a anticipar pérdidas que podrían alcanzar los 21.000 millones de euros.
La compañía se encuentra en proceso de desarrollar su estrategia de recuperación para el año 2026. Este giro en su enfoque ha generado preocupaciones en el mercado, lo que ha influido negativamente en la confianza de los inversores.