Las acciones de Puig sufrieron una caída de más del 13% al cierre de la sesión tras el fracaso de su fusión con Estée Lauder. La ruptura se debió a un desacuerdo sobre un canje de títulos que incluía una compensación de 200 millones de euros a la marca de cosméticos Charlotte Tilbury, lo que llevó a una revalorización del 10% en las acciones de Estée Lauder en Wall Street.
La operación, que había comenzado en marzo, pretendía crear una empresa valorada en más de 34.000 millones de euros. Según un informe de Bank of America, la firma resultante habría distribuido sus ingresos en un 38% de cuidado de la piel, 34% de fragancias, 25% de maquillaje y 3% de cuidado capilar, con ventas superiores a 20.000 millones de euros.
A pesar de la ruptura, José Manuel Albesa, CEO de Puig Brands, afirmó que la compañía mantendrá su enfoque en la construcción de marca y la generación de valor a largo plazo, dejando abierta la posibilidad de futuras fusiones y adquisiciones. Estée Lauder también expresó optimismo sobre su capacidad para generar valor a través de su estrategia "Beauty Reimagined".