La reciente escalada militar en Irán ha suscitado inquietudes sobre el posible aumento de las tasas de interés y la inflación, lo que podría afectar a la liquidez de bancos regionales en Estados Unidos. La situación ha llevado a una reevaluación de riesgos en el sector financiero, donde entidades como Santander y BBVA se encuentran bajo presión, mientras que CaixaBank parece estar mejor posicionada.
El temor a un posible 'shock' geopolítico ha renovado la preocupación por un escenario de precios del petróleo en alza, lo que podría provocar un impacto significativo en la inflación. Según Andrzej Szczepaniak, economista sénior de Nomura, un incremento del 10% en los precios del petróleo podría elevar la inflación del IPCA en un 0,4 puntos porcentuales a través de efectos directos en la energía, además de un impacto adicional de 0,2 puntos durante los próximos tres años.
A pesar de que el sistema financiero estadounidense presenta balances más sólidos que en crisis anteriores, los bancos están ajustando sus estrategias tras las turbulencias de 2023, que expusieron los riesgos de mantener grandes carteras de activos de bajo rendimiento. La presión sobre los precios podría también llevar a un repunte en los rendimientos del Tesoro, afectando la percepción de solvencia, especialmente entre entidades más pequeñas y regionales.