La incertidumbre provocada por el conflicto en Oriente Próximo ha impactado gravemente en el sector bancario europeo, con una notable caída en los precios de los bonos. Los seguros de impago, medidos a través de los CDS (credit default swaps), han experimentado un aumento significativo, reflejando el creciente riesgo asociado a la deuda bancaria.
Santander es uno de los bancos más penalizados, con un incremento del 12% en el coste de sus seguros frente a impagos. En contraste, CaixaBank ha sabido resistir mejor la tormenta. Otros bancos como BBVA y Sabadell también sufren las consecuencias, aunque en menor medida.
Entre las entidades más afectadas se encuentra el austriaco Erste Group, cuyos CDS se han encarecido casi un 23% en los últimos días, seguido por Barclays con un aumento del 17%. Raiffeisen Bank, que enfrenta un encarecimiento del 13%, se encuentra en una situación crítica, siendo el más riesgoso de su país.
La situación ha llevado a los inversores a deshacerse de deuda bancaria a nivel global, buscando reducir su exposición al riesgo en medio de la escalada bélica y las tensiones comerciales, incluido el reciente embargo comercial amenazado por Trump a España.