El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reafirmó su postura de "no a la guerra" en el contexto del conflicto en Irán, durante su segunda intervención pública desde el ataque de EEUU. A pesar de la tensión en la región, Sánchez defendió el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre, argumentando que se trata de una medida de solidaridad con un Estado miembro de la Unión Europea.
En una declaración ante el presidente portugués, Sánchez enfatizó que la guerra es un "extraordinario error" que ya está afectando a España, citando el aumento del precio del petróleo como una de las consecuencias. Aunque evitó hacer referencia directa a las amenazas del presidente estadounidense, mostró respeto hacia su liderazgo, al tiempo que defendió la postura de su Gobierno frente al conflicto en Oriente Medio.
La situación recuerda a las movilizaciones masivas de 2003 contra la guerra en Iraq, donde miles de españoles expresaron su oposición. Sánchez busca conectar con ese sentimiento, sosteniendo que el "no a la guerra" sigue siendo un mensaje unificador que trasciende las divisiones políticas en el país.