La llegada de la liquidación en T+1, programada para octubre de 2024, supone un cambio significativo para los depositarios españoles, quienes deberán adaptarse rápidamente a esta exigencia operativa, ya que se prevé una reducción de más del 80% en los tiempos de poscontratación. La CNMV ha instado a las gestoras y depositarios a comenzar la planificación y automatización de procesos para mitigar riesgos operativos y reputacionales.
En el contexto de esta transición, se observa también la implementación del préstamo de valores, que ha estado permitido en España durante los últimos ocho meses. Sin embargo, según José María Marcos, director general de entidades de la CNMV, ninguna gestora ha empezado a operar en este ámbito, aunque se espera que la adopción sea gradual y transparente.
Además, el sector se enfrenta a retos tecnológicos. La inteligencia artificial está comenzando a utilizarse para automatizar procesos y mejorar el control de información, aunque la tokenización aún no ha tenido un impacto significativo en el mercado español. Marcos advirtió que el sector debe prepararse para un entorno más tokenizado.
Todo esto ocurre en un marco más amplio de cambios regulatorios impulsados por la Unión Europea, que busca movilizar el ahorro minorista. En este sentido, la futura Cuenta de Ahorro e Inversiones es una de las iniciativas más esperadas, con consultas previas ya realizadas por el Ministerio de Economía sobre su régimen financiero.