La Comisión Europea ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la Unión Europea, estimando un avance del 1,1% en 2026, lo que representa una disminución de tres décimas respecto a lo pronosticado en otoño. Por el contrario, España destaca al ser el único país que ve mejorada su proyección, alcanzando un crecimiento del 2,4% este año, a pesar de los riesgos que enfrenta, como la caída del turismo debido a la guerra de Irán.
Las principales economías de la UE, incluidas Alemania, Francia e Italia, están experimentando dificultades severas por el aumento en los precios de la energía y problemas fiscales, agravados por el contexto internacional. En este sentido, la Comisión también advierte que si el cierre del estrecho de Ormuz se extiende más allá del verano, el crecimiento del PIB podría caer hasta 0,7% este año, y la inflación podría dispararse hasta el 3,3% en 2026.
El comisario de Asuntos Económicos, Valdis Dombrovskis, enfatizó que el panorama actual es complicado, señalando que "la ventana para una normalización se está cerrando". La situación resalta el impacto desigual de la crisis en la región, donde Polonia y España se presentan como motores de crecimiento en medio de la desaceleración general.