La reciente firma del acuerdo entre la UE y Mercosur se ha interpretado como un avance significativo en la liberalización del comercio, generando tanto expectativas positivas como preocupaciones en diversos sectores. A pesar de las oportunidades que se presentan para productos como el aceite y el vino, algunos sectores, especialmente el agrario, podrían enfrentar desafíos considerables, con la carne bovina y el arroz entre los productos más vulnerables.
Las salvaguardias para proteger la producción europea incluyen las controvertidas cláusulas espejo, que exigen que los productos importados cumplan con los mismos estándares de seguridad alimentaria y medioambientales que los europeos. Sin embargo, la aplicación de pesticidas y hormonas prohibidas en la UE en los países del Mercosur plantea un problema de competencia desleal, ya que estos productos pueden ser difíciles de detectar.
La UE ha prohibido numerosos herbicidas y otros químicos, pero en Mercosur se utilizan sustancias que escapan a los límites máximos de residuos establecidos, complicando la situación. Para garantizar la equidad en la competencia, es crucial aumentar los controles oficiales sobre los productos importados en puntos de entrada, supermercados y a través de auditorías en origen.