El cierre del estrecho de Ormuz podría continuar incrementando los precios de la energía, afectando directamente a la economía global. Actualmente, se mantiene un alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán, aunque las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz han comenzado de manera tensa. Esta semana, el presidente Donald Trump declaró que Irán había acordado no cerrar de nuevo el estrecho, pero Irán respondió con el anuncio de su cierre al día siguiente.
Ambas naciones están buscando un acuerdo, ya que Irán es consciente de su vulnerabilidad ante posibles ataques aéreos y Estados Unidos comprende el impacto negativo que tendría el cierre prolongado del estrecho en la economía global. Sin embargo, persisten las desconfianzas entre ellos, especialmente en temas como el enriquecimiento nuclear y el levantamiento de sanciones.
La situación actual podría llevar tiempo para resolverse, similar al acuerdo nuclear de 2015 que tardó cerca de tres años en establecerse. A medida que las negociaciones avanzan, la escasez de combustible para aviones podría notarse en semanas y el aumento en los precios de los fertilizantes podría repercutir en la alimentación a nivel mundial.