El juicio del caso Kitchen ha comenzado con una primera sesión centrada en las cuestiones previas, donde los altos cargos del Ministerio del Interior han tratado de desestimar las acusaciones. Este caso involucra a exfuncionarios que, tras haber sido aliados, se han convertido en adversarios ante la justicia. El tribunal ha sido testigo de cómo estos excolaboradores buscan cohesión en su estrategia judicial.
La acusación popular, por su parte, está decidida a ampliar el enfoque del caso, demandando que se investigue la supuesta operación parapolicial y sugiriendo que el Partido Popular también debería ser responsabilizado. "Es sorprendente que el beneficiado [de la Kitchen] no esté aquí", han afirmado los representantes de la acusación, insinuando una posible complicidad de figuras políticas en el escándalo.