Más de 1.600 demandantes están involucrados en un juicio histórico en Los Ángeles contra Meta, donde se cuestiona si Instagram está diseñado para enganchar a menores. La acusadora principal, una joven de 20 años conocida como K.G.M., afirma haber desarrollado una adicción a la plataforma a los nueve años, lo que afectó su salud mental durante la adolescencia.
Este caso ha suscitado quejas similares de cientos de familias y más de 250 distritos escolares contra diversas plataformas, incluyendo YouTube, TikTok y Snap. A diferencia de estas últimas, que alcanzaron acuerdos económicos previos al juicio, Meta y Google continúan en el proceso judicial.
Durante las declaraciones, se han presentado documentos internos que sugieren que Instagram podría ser tan adictivo como una droga. Un investigador de Meta comentó en un correo electrónico que "Instagram es una droga... somos básicamente traficantes". Esto contrasta con las afirmaciones anteriores de Mark Zuckerberg, quien había declarado que los menores de 13 años no deberían utilizar la plataforma.