Un equipo de investigación de la Universidad de Toronto ha identificado a CDG-2 como la candidata más prometedora para ser catalogada como "galaxia oscura", un concepto que hasta ahora había permanecido en el ámbito teórico. Este objeto se encuentra a 300 millones de años luz en el cúmulo de Perseo y se caracteriza por estar compuesta en un 99,94% a 99,98% por materia oscura, con muy pocas estrellas, emitiendo solo un brillo equivalente a seis millones de soles.
Hasta la fecha, se ha estimado que entre 65% y 90% de la masa de la Vía Láctea corresponde a materia oscura. Este hallazgo de CDG-2 no solo valida modelos teóricos previos, sino que también ofrece una nueva metodología para la detección de galaxias, apoyándose en agrupaciones estadísticas de cúmulos globulares. Se sugiere que las galaxias cercanas podrían haber extraído el gas necesario para la formación de estrellas, dejando a CDG-2 como un "esqueleto" de lo que pudo ser una galaxia más activa.
Este descubrimiento destaca la importancia de la materia oscura en la estructura del universo y proporciona nuevos caminos para la exploración astronómica.