La deuda emergente ha experimentado un resurgimiento, impulsada por la percepción de rentabilidades atractivas y la anticipación de un dólar más débil. Sin embargo, según Shamaila Khan, responsable de Emerging Markets Debt & Asia Pacific en UBS AM, este fenómeno no se puede atribuir únicamente a la debilidad del dólar, ya que las rentabilidades ya eran sólidas antes de esta expectativa.
Khan advierte sobre el riesgo de entrar sin discernimiento en mercados de alta beta, mencionando factores como las tensiones políticas en Brasil, la incertidumbre en México y la fragilidad institucional en Sudáfrica que podrían ser más perjudiciales que las fluctuaciones del tipo de cambio. A su juicio, el respaldo a la renta fija emergente se fundamenta en años de ajustes macroeconómicos y consolidación fiscal en varios países.
El análisis de Khan señala que, en términos de deuda, los mercados emergentes no superan a las economías desarrolladas y, en algunos casos, presentan niveles inferiores. Asimismo, la credibilidad de los bancos centrales en estas economías ha aumentado, lo que ha contribuido a una notable mejora en las cifras de mercado.
Un indicador clave es que la relación de revisiones al alza de ratings en países emergentes ha alcanzado su mejor nivel en una década. Además, no se han registrado impagos soberanos desde finales de 2023 y las tasas de default en el sector corporativo han disminuido, especialmente en el ámbito del high yield asiático.