La continua volatilidad en las tasas de interés del BCE ha llevado a que los bonos emitidos en un contexto de tipos bajos enfrenten una fuerte depreciación. Desde el 0,5% en julio de 2022, la tasa alcanzó el 4,5% en septiembre de 2023, antes de caer al 2,15% actual, con expectativas de nuevas subidas debido a la inflación.
Las emisiones de deuda pública a plazos distintos, como las letras del Tesoro en España, han sido compradas principalmente por inversores institucionales, a pesar de los tipos negativos que ofrecían en su momento. Sin embargo, las emisiones a largo plazo con rentabilidades cero ahora se enfrentan a bonos que ofrecen más del 3% en toda la zona euro.
Ejemplos destacados incluyen un bono a 100 años emitido por Austria en 2020, que actualmente cotiza al 29% de su precio de emisión, con una rentabilidad del 3,5%. Por su parte, un bono alemán a 30 años emitido entre 2019 y 2020 también presenta una yield del 3,5%, mientras que un bono francés a 50 años de 2021 muestra una rentabilidad del 4,2%.