La creciente inestabilidad en los mercados cotizados ha llevado a un aumento en el interés por los mercados privados, que se perciben como una alternativa para diversificar carteras. Cada vez más, inversores privados, como family offices y personas de alto patrimonio, buscan obtener rendimientos atractivos fuera del ámbito público, según Borja Fernández, director de negocio institucional para España de Schroders.
Este cambio se debe a una combinación de factores. Históricamente, el acceso a inversiones en private equity estaba limitado a grandes fondos institucionales, pero la evolución del mercado ha permitido una mayor apertura. La mejora en las prácticas de gobierno corporativo y la transparencia han hecho que estos activos sean más accesibles. Además, la innovación en productos financieros, como los vehículos evergreen y fondos semilíquidos, ha facilitado la inversión para aquellos que no son institucionales.
La digitalización también ha transformado la experiencia del inversor, con procesos automatizados y herramientas más intuitivas que simplifican la gestión de inversiones. La tokenización de activos permite dividir inversiones de manera más económica, lo que atrae a un mayor número de pequeños inversores. Este entorno más accesible está abriendo las puertas a una participación más activa de los inversores minoristas en el mercado privado.