Las caídas recientes en el mercado de metales preciosos han sido impulsadas por una serie de factores, entre los que destaca el anuncio de Donald Trump sobre la posible elección de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal de EE.UU. Este nombramiento ha generado preocupaciones sobre la credibilidad del dólar, afectando así la demanda de oro y plata.
Warsh es conocido por su postura cautelosa respecto a la emisión de dinero, lo que generó expectativas de un endurecimiento en la política monetaria. Esto, a su vez, implica que los tipos de interés podrían no ser tan bajos como se había previsto, lo que resta atractivo a los metales preciosos en un contexto de aumento del valor del dólar.
La dinámica del apalancamiento en las inversiones también ha contribuido a la volatilidad. Inversores que compran oro utilizando préstamos enfrentan llamadas de margen cuando el valor de sus activos disminuye. Por ejemplo, si un inversor posee 5.000€ en oro, habiendo financiado parte de la compra con 1.000€ de su propio capital, cualquier caída significativa en el precio del oro puede forzar al inversor a aportar más garantías, lo que agrava la presión en el mercado.