La carga fiscal sobre la vivienda en España se sitúa en un preocupante 32% del precio final en el caso de las viviendas de obra nueva, superando así el margen de promotores y constructores. Este dato, proporcionado por el Instituto de Estudios Económicos, revela cómo la presión tributaria afecta directamente al coste de la vivienda en el país.
En un análisis comparativo, España ocupa el segundo puesto en la OCDE en cuanto a presión fiscal sobre el sector inmobiliario, solo superada por Canadá. Esta situación es resultado de la acumulación de impuestos a lo largo de todo el ciclo de vida de una vivienda, incluyendo IVA, ITP, IBI, ICIO y plusvalía municipal, entre otros.
La fiscalidad excesiva ha llevado a que entre un 25% y un 30% del coste final de una vivienda se deba a esta carga tributaria. A pesar de que la administración pública recoge una parte significativa de los ingresos generados por el sector, las soluciones a la crisis de vivienda parecen esquivas mientras persista este modelo fiscal.