La economía global está atravesando cambios significativos, evidenciados por la reciente caída del dólar y el yen, junto con el aumento del franco suizo, el oro y la plata. Este panorama está influenciado por los elevados déficits públicos en Estados Unidos, exacerbados por recortes fiscales implementados por el Partido Republicano y Donald Trump.
Desde la asunción de Trump, la economía estadounidense ha sido objeto de transformaciones radicales, marcadas por un incremento en la intervención estatal en el sector privado, así como una nueva era de proteccionismo comercial. Estas políticas han llevado a una falta de confianza en la capacidad de Washington para restablecer una fiscalidad sostenible, lo que ha alterado las dinámicas en los mercados financieros.
Además, las relaciones internacionales de Estados Unidos se han visto deterioradas, con ataques verbales a aliados en foros como Davos y un respaldo a movimientos de extrema derecha en Europa. Las tensiones también han surgido con naciones vecinas, como Canadá y Dinamarca, a raíz de comentarios sobre Groenlandia, lo que evidencia una postura más agresiva en la política exterior estadounidense.