El Estado surcoreano ha recibido un récord de 6.800 millones de euros en concepto de impuestos relacionados con la sucesión de Lee Kun-hee, ex presidente de Samsung, fallecido en 2020. Este pago, correspondiente a aproximadamente 12 billones de wones, se ha convertido en uno de los traspasos más costosos de la historia a nivel mundial.
El patrimonio del fallecido superaba los 14.400 millones de euros, compuesto por acciones clave para el control del conglomerado, inmuebles y una valiosa colección de arte. La familia Lee ha optado por un plan de pago fraccionado que se extiende desde 2021 hasta 2026, permitiendo así evitar ventas abruptas de activos. Sin embargo, este método ha implicado operaciones financieras significativas, incluyendo la venta de participaciones y la obtención de financiación externa.
En Corea del Sur, el impuesto de sucesiones puede llegar hasta el 50%, lo que ha llevado a la familia a afrontar la carga fiscal máxima. Este caso refleja un debate más amplio sobre la tributación de grandes herencias en economías avanzadas, donde los chaebol son fundamentales para el desarrollo económico, generando tensiones sobre la adecuada fiscalidad sin desestabilizar estos conglomerados.