La decisión del Gobierno de no ajustar el IRPF ha generado intensos debates en redes sociales, ya que se considera que esta medida podría resultar en un aumento del impuesto para la mayoría de los contribuyentes. Este tema se ha vuelto central en la discusión sobre la fiscalidad en España, donde se plantea si el país es un infierno fiscal o un paraíso social.
En 2024, la presión fiscal en España se situó en el 37,3% del PIB, un porcentaje que está por debajo de la media de la Unión Europea, que es del 40,4%, aunque supera el promedio de la OCDE, que se encuentra en 34,1%. Esta cifra marca una reducción de la brecha fiscal con respecto a años anteriores, cuando en 2010 la diferencia con la media de la UE era de 6,9 puntos porcentuales.
Por otro lado, la falta de una mayoría parlamentaria progresista ha impedido al Gobierno llevar a cabo una reforma fiscal durante esta legislatura. La situación se complica debido a la influencia de partidos como Junts y PNV, lo que limita la posibilidad de implementar ciertas políticas tributarias.