La recaudación fiscal en España ha alcanzado un notable 37,3% del PIB en 2024, cifra que iguala la de 2007, casi dos décadas atrás. Este incremento se ha visto impulsado por la eliminación de las últimas rebajas fiscales en impuestos como el IVA a la luz y la progresividad en frío del IRPF. Desde 2019, la recaudación de este impuesto ha aumentado de 10 a 12 puntos porcentuales, representando actualmente un tercio del total.
Uno de los factores clave detrás de este crecimiento es el fenómeno de la "progresividad en frío", que ocurre cuando los tramos del IRPF no se actualizan en un contexto de subida de precios y salarios. A pesar de que el mínimo exento ha sido modificado, el impacto en la recaudación es menor comparado con el efecto de mantener los tramos sin cambios. Esto ha llevado a un aumento del tipo efectivo, especialmente desde 2021, a pesar de que la renta real no ha experimentado variaciones significativas entre 2019 y 2022.
Además, la disminución de la economía sumergida y la reducción del fraude fiscal, aunque difícil de medir, también han contribuido a un crecimiento de la base imponible. Se ha observado un aumento generalizado en el tipo efectivo a lo largo de la distribución de la renta, siendo los tramos intermedios los que han registrado los mayores incrementos porcentuales, en parte debido a la reducción de beneficios fiscales.