En el primer semestre de 2026, las compañías energéticas Iberdrola y Endesa han desembolsado un total de 360 millones de euros en impuestos relacionados con sus instalaciones nucleares. Este monto refleja la creciente carga impositiva que enfrentan estas empresas en el contexto del debate sobre el futuro de la energía nuclear en España.
El Gobierno ha utilizado la tributación como una herramienta para disuadir a las empresas de mantener la tecnología nuclear, mientras que las empresas argumentan que los impuestos son excesivos. La situación se ha intensificado debido a la incertidumbre en torno a la normativa fiscal aplicable a la energía nuclear, la cual se espera que se mantenga hasta al menos 2030.
Según los datos proporcionados por Iberdrola a la CNMV, el impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado y los residuos derivados de la generación eléctrica representó un gasto de 52 millones de euros en 2026, una disminución respecto a los 56 millones de euros del año previo. Este impuesto es parte de un conjunto de tasas que las empresas deben abonar para financiar la gestión de residuos radiactivos, responsabilidad de Enresa.
Iberdrola destaca que, aunque existen varias tasas aplicadas, la más significativa es la que se aplica a las centrales nucleares en funcionamiento, calculada en base a la energía nucleoeléctrica bruta generada mensualmente. En el primer semestre de 2025 y 2026, estas tasas han generado un gasto de 117 millones de euros y 118 millones de euros, respectivamente.
Por su parte, Endesa ha reportado un pago de 56 millones de euros en impuestos nucleares hasta junio de 2026, lo que representa un incremento de tres millones de euros comparado con el mismo periodo de 2025. Adicionalmente, la compañía ha destinado 135 millones de euros a la tasa por tratamiento de residuos radiactivos, un aumento de siete millones de euros con respecto al año anterior.
Contexto: El sector energético español ha sido objeto de intenso debate en los últimos años, especialmente en lo que respecta a la energía nuclear. En 2022, el Gobierno estableció una serie de reformas fiscales que impactaron directamente a las empresas del sector, promoviendo una transición hacia fuentes de energía más sostenibles. Tanto Iberdrola como Endesa son actores clave en el mercado energético español, y su adaptación a las exigencias fiscales y medioambientales será crucial para el futuro del suministro energético en el país.