Joan Font, de 75 años, es el presidente de Bon Preu, una destacada cadena de distribución catalana que ha experimentado un crecimiento considerable desde sus inicios. La compañía cerró el año 2025 con una facturación global de 2.611,5 millones de euros, lo que representa un aumento del 7,9% en comparación con el año anterior. Este crecimiento se ha visto acompañado por una inversión de 150 millones de euros en nuevas aperturas, reformas y mejoras logísticas.
El empresario, oriundo de Torelló, ha estado vinculado a la empresa durante más de cinco décadas, comenzando con un pequeño autoservicio de 80 metros cuadrados en Manlleu. A lo largo de los años, ha transformado la empresa en uno de los principales grupos de distribución de Cataluña, manteniendo un perfil bajo en el sector. La historia de Font en el mundo del comercio comenzó con su familia, que operaba en un puesto de bacalao en los mercados, y se consolidó tras descubrir el modelo de autoservicio en un viaje a Francia en su juventud.
Durante una entrevista en 2020, Font abordó diferentes temas relevantes, incluida la cuestión de la fiscalidad. En relación a la reciente subida de impuestos a las rentas más altas, expresó sus reservas sobre la elevada carga fiscal que enfrenta, indicando que no le entusiasma que el 60% de sus ingresos se destinen a Hacienda. Sin embargo, también subrayó la importancia de contribuir a los servicios públicos, afirmando que las empresas deben asumir su responsabilidad en el financiamiento de sectores como la investigación, la educación y el tercer sector.
Bon Preu, que lanzó su primer hipermercado Esclat en 1988 en Vilafranca del Penedès, ha mostrado un compromiso constante con la inversión, destinando 1.346 millones de euros a lo largo de la última década. Este enfoque en la expansión y mejora de sus operaciones ha sido clave para su éxito en el competitivo mercado de distribución.
A pesar de su éxito, Font ha mantenido una postura reflexiva sobre la fiscalidad y su impacto en las empresas. Reconoció que aunque no disfruta de pagar impuestos, es esencial para garantizar la calidad de los servicios públicos que la sociedad necesita. Su filosofía empresarial se centra en la necesidad de construir empresas fuertes que contribuyan al bienestar colectivo.
Contexto: La cadena Bon Preu ha sido un actor clave en el sector de la distribución en Cataluña, destacándose por su crecimiento constante y su compromiso con la innovación. En un contexto donde las empresas enfrentan presiones fiscales crecientes, la visión de Font sobre la responsabilidad empresarial y la inversión en servicios públicos resuena en un entorno económico que busca equilibrar el crecimiento empresarial con las necesidades sociales. Este enfoque es especialmente relevante en España, donde el debate sobre la fiscalidad y la inversión pública es cada vez más urgente.