La recaudación del impuesto sobre la riqueza en Francia ha sido significativamente inferior a lo esperado. En 2025, la "contribución diferencial", destinada a quienes ganan más de 250.000 euros al año, generó únicamente 400 millones de euros, frente a una previsión de 1.900 millones. Este año, se anticipa que la recaudación alcance solo 650 millones de euros, mil millones menos de lo previsto.
El fracaso de este impuesto ha llevado a muchos contribuyentes adinerados a ajustar sus ingresos o a trasladarse a otros países, debilitando la posición de París como centro financiero. A pesar de la situación, la izquierda en el Parlamento francés sigue insistiendo en la necesidad de aumentar la represión contra la 'evasión fiscal'. Además, el presupuesto de 2026 propone ampliar el recargo temporal del impuesto de sociedades a un 36% para las 400 principales empresas del país.
Grandes compañías como Vinci y Pernod Ricard podrían verse obligadas a reconsiderar su presencia en Francia debido a la presión fiscal. La tendencia sugiere un ciclo en el que el aumento de impuestos lleva a una disminución en los ingresos, lo que a su vez provoca nuevos aumentos fiscales por parte del establecimiento político.