La Comisión Europea ha decidido suspender la financiación para proyectos de energías renovables que utilicen convertidores fabricados en China, alegando riesgos de ciberataques y apagones. Esta medida, que se basa en evaluaciones de riesgo y advertencias de servicios de inteligencia, establece un periodo de transición hasta noviembre para su implementación.
Bruselas ha recomendado a los Estados miembros aplicar restricciones similares, incluso en proyectos sin financiamiento europeo. La patronal del sector solar en Europa ha expresado su apoyo a esta decisón, destacando que los fabricantes europeos pueden satisfacer la demanda a precios competitivos, con un incremento de menos del 2% en los costos de los proyectos.
En la actualidad, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), bajo la presidencia de Nadia Calviño, moviliza aproximadamente 17.000 millones de euros para la construcción de instalaciones solares y eólicas en la Unión Europea. Esta financiación representa alrededor del 20% de la capacidad solar instalada y el 30% de la eólica terrestre, además de cubrir casi la totalidad de la eólica marina.
Los convertidores, que actúan como el "cerebro" de los sistemas de energía renovable, son fundamentales para la adaptación y estabilización de la electricidad generada.