El apagón del 28 de abril ha revelado una serie de problemas en la red eléctrica que se remontan a días previos, según informaciones obtenidas de audios. El operador del sistema, Red Eléctrica, recibió alertas sobre picos de tensión desde el 16 de abril, pero la respuesta fue que había poca energía nuclear disponible, una situación que fue permitida por la compañía dirigida por Beatriz Corredor.
Las quejas continuaron llegando hasta el mismo día del apagón, incluyendo informes de Metro de Madrid sobre múltiples incidencias. El día 28, la central de control de Red Eléctrica registró numerosas reclamaciones, que en algunos casos ascendían a media docena. A pesar de que la empresa había intentado implementar soluciones como la "reactancia", estas no resultaron efectivas.
El reciente informe europeo sobre el incidente concluyó que la responsabilidad recaía en todos los agentes del sistema eléctrico, sin identificar culpables específicos. La falta de energía nuclear y los problemas con las energías renovables fueron mencionados como factores contribuyentes a la crisis.