El precio del barril de brent ha superado los 100 dólares, marcando un aumento del 25% desde el inicio del conflicto en Oriente Medio. Ante esta escalada, los ministros de finanzas del G7 han decidido seguir monitoreando la situación y no activar aún sus reservas estratégicas de petróleo. La reunión de emergencia se celebró por videoconferencia e incluyó la participación de la Agencia Internacional de la Energía.
El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, declaró que «todavía no estamos ahí» en referencia a la posible liberación de reservas conjuntas. Previamente, el presidente Emmanuel Macron había comentado que utilizar dichas reservas es «una opción prevista» para hacer frente a las subidas de precios provocadas por el conflicto en Irán.
La preocupación aumenta debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, un paso crucial para el comercio internacional de petróleo y gas. Si los precios continúan aumentando, el G7 podría verse obligado a recurrir a su crudo almacenado, una práctica que data de la crisis energética de 1974.