Italia ha decidido extender la rebaja fiscal sobre los carburantes hasta el 3 de julio, lo que representa un coste aproximado de 150 millones de euros. Esta medida, que comenzará a aplicarse a partir del 7 de junio, mantiene la reducción de cinco céntimos de euro en el precio de la gasolina, mientras que la ayuda al gasóleo se ha reducido a la mitad, fijándose en cinco céntimos.
El decreto del Ministerio de Economía fue publicado en el Boletín Oficial y señala que la menor recaudación generada por esta prórroga se cubrirá en parte con los ingresos adicionales obtenidos en mayo de 2026. A pesar de estas medidas, el Gobierno italiano enfrenta críticas tanto de la oposición como de asociaciones de consumidores, que consideran la respuesta insuficiente ante la crisis energética.
El ministro de Empresa, Adolfo Urso, afirmó que los precios de los carburantes están disminuyendo, con un coste medio de 1,921 €/l para la gasolina y 1,980 €/l para el gasóleo en las estaciones de servicio. Sin embargo, las críticas persisten, especialmente por la presión de la Unión Europea para priorizar inversiones en energías sostenibles.