La situación actual en el mercado energético mundial está marcada por la inestabilidad provocada por el conflicto en Oriente Medio, especialmente en la región del Estrecho de Ormuz. Aunque un posible acuerdo de paz entre Israel, Estados Unidos e Irán pudiera alcanzarse pronto, los efectos sobre el suministro de gas no se mitigarían de inmediato, según un informe del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford (OIES).
El informe destaca que los daños a infraestructuras críticas en el golfo Pérsico tendrán consecuencias duraderas, con un impacto significativo en la Unión Europea y Asia. En particular, el complejo petroquímico Pars Sur, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, ha sido blanco de ataques recientes, lo que representa un "golpe económico de miles de millones" para el régimen iraní y un desafío estructural para el mercado global.
Además, la interrupción de dos trenes de licuefacción en Ras Laffan (Qatar) provocará que no se recuperen completamente hasta 2031, incluso en el mejor de los escenarios. Esto afectará gravemente la capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL), presionando aún más la oferta en los próximos años y retrasando proyectos de expansión vitales para el sector.