Más de 4.300 municipios en España carecen de oficinas bancarias, lo que afecta a más de 1,5 millones de personas, principalmente mayores. La digitalización y los recortes de costes han llevado al cierre de sucursales, dejando a muchas zonas rurales sin acceso a servicios financieros presenciales. Este fenómeno se agrava por una brecha digital que afecta a unos 13 millones de ciudadanos en entornos rurales, donde uno de cada cinco sigue sin acceso efectivo a internet.
En respuesta a estas dificultades, pequeñas y medianas empresas tecnológicas están comenzando a ofrecer soluciones que acercan servicios esenciales a la población rural. Compañías como Zelenza, RuralTEC y Sustraia Rural Tech están desarrollando sistemas de atención remota que integran tecnología con atención humana, utilizando terminales físicos en los municipios. A pesar de que la cobertura de fibra óptica ha llegado al 86,5% de los hogares rurales, la falta de competencias digitales continúa siendo un obstáculo significativo.
Más de un tercio de la población española carece de habilidades digitales básicas, y esta cifra es aún mayor entre los mayores. Esta situación no solo agrava el aislamiento en las zonas afectadas, sino que también dificulta el acceso a servicios como la banca, la administración electrónica y la atención sanitaria.