El uso de la inteligencia artificial (IA) se ha intensificado considerablemente en el ámbito empresarial, según David Egan, director de análisis en semiconductores de Columbia Threadneedle. En el último año, el consumo de tokens, que mide el uso de computación en modelos de IA, se ha incrementado cinco veces, indicando una demanda que supera la oferta actual. Egan subraya que esta tendencia no se debe a una burbuja, sino a un crecimiento sostenido impulsado por la mejora de los modelos y la reducción de costos.
La capacidad de las IA para realizar tareas complejas ha evolucionado notablemente, pasando de casi cero a varias horas de ejecución con precisión en pocos años. Al mismo tiempo, el coste de utilización de estos modelos ha disminuido entre un 80% y un 90%, lo que facilita su adopción en diversas industrias. Egan argumenta que la combinación de menores costos y mayor calidad generará un aumento en la demanda.
Los incentivos para invertir en IA se mantienen robustos, con márgenes de rentabilidad elevados, especialmente en hardware más antiguo. Egan sugiere que un análisis de los costos de adquisición y operación de GPU en comparación con los precios de los proveedores de servicios en la nube respalda esta afirmación. La intersección de estos factores hace que la IA sea un fenómeno económico inevitable para las empresas.