Las pequeñas y medianas empresas (pymes) que logran sobrevivir en el actual entorno económico deben ofrecer avances tecnológicos o propuestas diferenciadas. Este desafío se ve acentuado por la creciente internacionalización de las empresas, que impulsa una economía cada vez más global. Las organizaciones que han alcanzado un tamaño significativo pueden competir en precios, ganando así cuota de mercado frente a sus rivales.
Instituciones financieras y bancos desempeñan un papel crucial en el crecimiento empresarial, facilitando recursos y apoyo a nuevas iniciativas. Además, empresas consolidadas contribuyen al desarrollo de startups mediante provisión de materias primas y asesoramiento legal. La colaboración entre universidades y el sector empresarial es fundamental, ya que forma a los futuros emprendedores que más tarde impulsarán proyectos innovadores.
El profesor Pedro Nueno destacó estos puntos en un reciente debate en la escuela de negocios CEIBS en Shenzhen, donde se discute de manera habitual la internacionalización de las empresas. Muchos empresarios chinos que se han formado en esta institución buscan expandir sus negocios a mercados internacionales, contratando talento joven para facilitar su crecimiento.