La adquisición de SAS y la posible integración de TAP Portugal llevarán a una transformación significativa en la identidad del grupo Air France-KLM. Se prevé que el nombre actual de la compañía se elimine por completo, alineándose más con el modelo de IAG.
Esta decisión indica un giro hacia una mayor centralización en la gestión desde París, según informa De Telegraaf. La nueva denominación, que no incluirá ni Air France ni KLM, refleja un cambio estratégico en la estructura corporativa del grupo.