La Physical AI está marcando una nueva era en la inteligencia artificial, permitiendo a los robots percibir y actuar en entornos complejos de manera autónoma. Según un informe del Capgemini Research Institute, basado en una encuesta a 1.678 ejecutivos de diversas industrias, esta transformación ya está en curso y no se considera una mera tendencia emergente.
En lugar de limitarse a ejecutar instrucciones en entornos controlados, los robots equipados con Physical AI pueden aprender de su entorno, adaptarse a situaciones cambiantes y operar eficientemente en condiciones dinámicas. Esta evolución se aleja de la automatización tradicional, que es incapaz de gestionar variaciones inesperadas.
Ejemplos concretos incluyen a FedEx, que está utilizando robots "superhumanoides" para la carga de camiones, y a ENGIE, que ha implementado robots autónomos para instalar casi 500.000 paneles solares en una planta de 250 MW en Australia. Además, Foxconn colabora con Intrinsic, una filial de Alphabet, para desarrollar fábricas inteligentes, evidenciando así el impacto real de esta tecnología en la industria.