El sistema ferroviario español se enfrenta a una difícil situación con la convocatoria de una huelga general entre el 9 y el 11 de febrero, que podría afectar severamente la operativa del transporte. Se prevé la suspensión de 350 trenes de alta velocidad, con 272 de Renfe y 48 de Iryo, además de la cancelación de 30 trenes de Ouigo. En media distancia, Renfe solo mantendrá un servicio mínimo del 65%, lo que implica la anulación de 683 servicios.
Los sindicatos CCOO, UGT y Semaf han decidido seguir adelante con la huelga tras una reunión con el ministro de Transportes, Óscar Puente, que no logró alcanzar un acuerdo. A pesar de la disposición a negociar, los trabajadores exigen garantías firmes en lugar de compromisos vagos, especialmente en temas de presupuesto y seguridad.
El ministro Puente ha manifestado su intención de reunirse urgentemente con el Ministerio de Hacienda para solicitar recursos adicionales para Renfe y Adif, que son las principales entidades del sistema ferroviario. Sin embargo, los representantes sindicales han indicado que las negociaciones hasta ahora no han concretado las demandas planteadas, lo que incrementa la tensión en el sector.