El crecimiento del PIB de España se desaceleró al 2,8% en 2025, lo que representa una disminución de siete décimas respecto al año anterior. Este aumento ha sido impulsado principalmente por el consumo interno, mientras que el sector exterior ha tenido un impacto negativo debido a la debilidad en las exportaciones, que restaron ocho décimas al crecimiento durante el mismo periodo.
La agricultura, después de un notable repunte en 2024, ha entrado en recesión técnica en la segunda mitad de 2025, con caídas en dos trimestres consecutivos. Además, la productividad por trabajador se ha deteriorado, a pesar de que el empleo continuó en aumento y los costes laborales crecieron más que el rendimiento medio por empleado.
A pesar de estas debilidades, el Gobierno destaca que España sigue posicionándose entre los países de mayor crecimiento en la eurozona. No obstante, los datos del INE sugieren que el crecimiento económico se sostiene principalmente en el gasto interno, con un panorama menos alentador en el sector exterior y en la eficiencia laboral a comienzos de 2026.