La inmigración ha tenido un impacto positivo en el crecimiento demográfico de España en los últimos años, contribuyendo a mitigar el envejecimiento de la población. Según un análisis del economista José Ignacio Conde-Ruiz, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de Fedea, este fenómeno ha reducido cerca del 60% del deterioro del dividendo demográfico desde el año 2000.
El estudio, titulado "Inmigración, Envejecimiento y Dividendo Demográfico: El caso de España en perspectiva", resalta que entre 1980 y 1999, la demografía favoreció el crecimiento del PIB per cápita con un efecto acumulado del 9,28%. Sin embargo, en el periodo de 2000 a 2019, la contribución acumulada fue de -3,80% debido al envejecimiento y la reducción de la población laboral potencial.
Para el periodo más reciente, de 2020 a 2024, se espera una ligera recuperación con una contribución demográfica de 0,34%, impulsada por la recuperación post-pandemia y un aumento en la inmigración. Este estudio destaca la importancia del "dividendo demográfico", que se refiere al momento en que hay más población en edad de trabajar en comparación con la población dependiente.